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jueves, 7 de julio de 2016

Francisco y Argentina: voceros o amigos (Vatican Insider)

Francisco y Argentina: voceros o amigos

El Papa aclaró que su único vocero oficial está en el Vaticano, pero en Argentina persiste un debate que confunde a amigos de Francisco con portavoces institucionales. ¿Qué opina él sobre Gustavo Vera? Un mail inédito lo revela  
 
Ciudad del Vaticano

“No tengo voceros en Argentina”. La frase, pronunciada en estos días por el Papa, pareció convertirse en un hecho periodístico de enorme trascendencia en su país natal. Pero resultó apenas una banalidad. Siempre fue claro que la única voz oficial del pontífice es la sala de prensa del Vaticano. ¿Por qué tanta agitación, entonces? Ciertos círculos políticos parecen obsesionados no con los portavoces. Les molestan los amigos. Quienes conocen de verdad a Francisco y pueden transmitir su pensamiento. Y se han empeñado en desautorizar su voz. Una extensión de la ya denunciada, “brutal e inaudita”, campaña mediática contra Bergoglio.

“No hay más voceros, en la Argentina o en cualquier otro país, que los voceros oficiales del Papa. ¿Es necesario repetirlo? Lo repito entonces: la oficina de prensa del Vaticano es el único vocero del Papa”, dijo el líder católico al diario La Nación, en una entrevista publicada el domingo último. Un texto que pareció –más bien- la escueta transcripción de un coloquio privado, con todas las limitaciones del caso.

La pregunta del periodista Joaquín Morales Solá, que obtuvo esa respuesta, se centró en una persona específica: Gustavo Vera, referente de la organización social La Alameda y legislador de la Ciudad de Buenos Aires por el partido Bien Común. Pero Francisco no quiso personalizar. Respondió genéricamente, con verdad y apegó a lo institucional.

Quienes conocen de verdad al Papa, saben que no necesita voceros especiales. Con Federico Lombardi, director de la sala de prensa vaticana, le basta y sobra. Una cosa distinta son sus amigos. Estos se encuentran en otro nivel. Con ellos mantiene un diálogo permanente, sincero y profundo. Conocen al pontífice mucho más a fondo, saben de sus preocupaciones y de sus inquietudes. Eso los hace periodísticamente atractivos. No necesitan hablar en nombre de Francisco, hablan por si mismos de aquello que ver y oyen.

Un vocero es, a menudo, víctima de un entramado protocolar. Eso lo limita y condiciona. Un amigo es libre y creativo, cualidades que el Papa valora. Así se lo manifestó esta misma semana al propio Vera, en un correo electrónico en el cual constató que “predicar con viento en contra es, en definitiva, la característica del profeta”. Le reconoció una “actitud y actividad constructiva”, pero advirtió que “sucede lo de siempre: cuando ven a alguien que construye puentes les da miedo”.

Más adelante estableció: “Sos mi amigo. Lo dije y lo digo. Te hospedás aquí (en Santa Marta ndr). Eso si: te tienen miedo porque no solo denunciás sino que construís”. Y apuntó: “Las elites selectivas le tienen terror al hecho concreto de que todos somos hijos de Dios, iguales ante la justicia y con los mismos derechos”.

En ese mismo mensaje, al cual tuvo acceso el Vatican Insider, Bergoglio dejó en claro estar bien consciente de la campaña en su contra que atraviesa varios medios de comunicación en Argentina. Lo hizo con frases incontestables: “Me viene, al final, una frase muy argentina: ‘prender el ventilador’... Creo que al ‘operativo de prensa’, organizado por algunos colaboradores del oficialismo le cabe perfectamente. Después de todo, y lo digo con tristeza, desparraman lo que tienen en el corazón. Levantar muros y ensuciar a los otros, aquí son sinónimos”.

Vera y otros personajes cercanos al Papa, como el consultor vaticano Juan Grabois, han aclarado muchas veces en público que ellos no son voceros del pontífice. ¿Por qué siguen siendo calificados sistemáticamente así por la prensa? La explicación puede encontrarse en un artículo de Jaime Durán Barba, ecuatoriano, cercano asesor del presidente argentino Mauricio Macri. Él fue el primero que habló de “voceros del Papa” para deslizar críticas hacia opiniones que considera incómodas.

Durán Barba no aprecia a Francisco, es públicamente conocido. Tanto él como Elisa Carrió, diputada nacional y compañera política de la alianza gobernante Cambiemos, no han dudado en lanzar filosas críticas contra el pontífice cuando lo consideraron políticamente necesario. O útil. Pero desde el gobierno de Macri sólo ha habido desmarques tibios. Ningún desmentido. Para todos es claro que ni uno, ni la otra, son voceros del presidente. Pero no por eso se los desautoriza. Sus voces son muy escuchadas y sirven de termómetro político para comprender lo que ocurre en el contexto del mandatario.

No es necesario ser amigo del Papa para saber con exactitud lo que él piensa sobre la política, el gobierno, la corrupción, el liberalismo salvaje, la deuda externa, el desempleo, las dificultades económicas de las familias, la ecología o el consumo indiscriminado de los recursos naturales. Basta con seguir sus múltiples discursos, que se cuentan por centenares. O, si se prefiere, leer documentos como “Evangelii Gaudium” y “Laudato Si”.

Tampoco se requiere ser un cercano asesor del Papa para poder contrastar ese pensamiento, públicamente conocido, con lo que ocurre en Argentina. En Brasil, en México o en cualquier parte del mundo. No es obligatorio tener la venia del Vaticano para sacar las propias conclusiones y transmitirlas a los demás. Este ejercicio lo pueden hacer periodistas, analistas, observadores y también, por qué no, amigos.

Francisco no tiene un problema personal con Macri. Lo aclaró él mismo. Eso no significa que esté obligado a compartir todas y cada una de las decisiones del presidente. Ni de ningún presidente. Tampoco que deba autocensurarse cuando se siente preocupado por la situación real de la gente en su país, ajustada entre “tarifazos” y preocupada por cómo llega a fin de mes. Esa preocupación, no siempre personalizable, habla de lo que Bergoglio siempre fue: un hombre que vive en un presente absoluto.

Así las cosas, la discusión argentina sobre los “voceros” del Papa parece superada por la realidad. En cuanto a sus amigos, pretender silenciarlos es tanto como querer censurar la voz del mismo pontífice. Y eso suena, más bien, a una trasnochada voluntad decimonómica.
 
 
Replicado en medios argentinos:

viernes, 17 de junio de 2016

Reunión de Parresía con Gustavo Vera



Hoy, vienes 17 de junio, los integrantes de Parresía nos reunimos con el legislador por el Bien Común Gustavo Vera en la sede de la Fundación Alameda, situada en Lacarra y Directorio.
Allí, el Presidente de La Alameda comenzó explicando el panorama mundial, detallando el contexto geopolítico y el papel que juega el Papa Francisco en el mismo. Hablamos de la tercera guerra mundial en cuotas, de la importancia de trabajar por la paz mundial, del rol del complejo militar-industrial, de Donald Trump en EEUU y el papel decisivo de Bernie Sanders, de España y la alternativa de Podemos a la troika del ajuste y la Europa xenófoba, la posibilidad del resurgir de Syriza, entre otros temas.
La reunión prosiguió con la explicación de la función que ocupan hoy Latinoamérica, y particularmente nuestra Argentina, dentro del agitado contexto internacional. La restauración neoliberal en Latinoamérica y el fracaso histórico de la teoría de la derrame fueron temas de la partida. Se resaltó la figura de Rafael Correa, presidente de Ecuador, aclarando que es de los pocos gobiernos populares de la región que no le dio tanta letra al Poder Económico con casos de corrupción e impunidad, a diferencia de lo sucedido en Brasil y Argentina.
Se analizó críticamente, duramente, la gestión que está llevando adelante el Presidente de la Nación Mauricio Macri. También se hizo un recorrido por los 12 años de gobierno kirchnerista, detallando la lógica de acumulación mafiosa de capital. Y se conversó sobre la oportunidad de reagrupar a los honestos en un contexto local donde hay mucha gente, de diferentes espacios políticos, ciudadanos de a pie, que están cansados e indignados con todo lo que se viene conociendo.
Asimismo, luego del susodicho análisis, se analizó qué papel debe jugar el partido político Bien Común dentro de la coyuntura que se nos presenta y cuáles pueden ser los aportes de Parresía dentro del mencionado espacio político.
Se hizo énfasis en la necesidad de pacificar el país y exigirle a Mauricio Macri la concertación política y social que permita a la Argentina sortear de la mejor manera las dificultades ocasionadas por el inconveniente contexto internacional, además de las particularidades locales. Se dejó en claro que es fundamental que la concertación sea llevada a cabo cuanto antes y que la misma tenga por fin mejorar la calidad de vida de los sectores más vulnerables, a través de su inclusión y del respeto de sus derechos.
En los momentos finales de la reunión, los integrantes de Parresía coincidimos con Gustavo Vera y Lucas Schaerer en la necesidad de continuar con los encuentros y mantener la labor mancomunada en pos de alcanzar una sociedad mejor, coordinando distintos proyectos que llevará a cabo nuestro colectivo en conjunto con el partido político de la Alameda.

domingo, 8 de mayo de 2016

Consideraciones sobre las declaraciones de la Dip. Carrió contra Gustavo Vera

Ante las diferentes versiones que se han puesto a circular producto de las declaraciones de la diputada, desde este espacio consideramos pertinente realizar una serie de aclaraciones sobre lo susodicho.

Primeramente, es menester encuadrar los sucesos dentro de la coyuntura en la cual acontecieron. Cuando hablamos de la Dra. Carrió, nos estamos refiriendo a una de las principales integrantes del Frente Cambiemos, el cual permanece actualmente a cargo del Poder Ejecutivo Nacional. La Dra. Carrió, otrora detractora del Presidente Mauricio Macri, realiza actualmente las declaraciones de prensa que se encargan de sembrar las dudas en la sociedad sobre todo aquel que cumple con su deber ciudadano de analizar y criticar los errores (sean por dolo u omisión) de la gestión actual.

Es más que conocido el inmenso compromiso de la Fundación Alameda con la sociedad civil y fundamentalmente con los más necesitados y desposeídos de la Argentina absolutamente desigual en la que vivimos. Y más allá del indudable trabajo realizado por la fundación, es de público conocimiento para todo aquel que esté involucrado en la temática la coherencia permanente con la que ha actuado en todo momento el diputado Gustavo Vera.

Los esfuerzos de La Alameda, mancomunados con los del Papa Francisco, apuntan a atacar a todos los sectores espurios que integran nuestra sociedad, más allá del signo político al que se aferren los mismos, luchando contra las mafias y en pos de la incautación de bienes a las mismas en busca de su reutilización social. Es indudable que la delincuencia no conoce de ideologías, al igual que las víctimas, que tampoco saben de banderías políticas.

Es evidente que, en un contexto donde los dos espacios políticos principales de la Argentina aparecen sospechados de corrupción en todo momento, la tarea de La Alameda representa una piedra en el zapato para todo intento de pacto de impunidad que pueda llevarse a cabo entre las partes involucradas en los hechos que se han mediatizado en los últimos meses, los cuales han traído aparejados graves problemas para la sociedad toda, la cual enfrenta a diario todo tipo de afrentas hacia su dignidad.

En medio de esta ola de acusaciones cruzadas, es lógico que un sector que busca únicamente la justicia se vea agraviado por los espacios políticos que intentan encubrir los hechos de corrupción en los que se ven inmersos. La única forma de que los corruptos queden impunes es hacerle creer a la sociedad que no hay sectores impolutos.

Sin embargo, basta con recurrir al archivo para comprobar que los dichos efectuados por Elisa Carrió carecen de sentido. A continuación, se deja el link en el cual Gustavo Vera (en el año 2013) habla de la guerra oculta de espías, donde menciona a Pocino y a Milani: http://www.laretaguardia.com.ar/2013/07/la-alameda-denuncia-una-guerra-de-espias.html

Pero más allá de la respuesta necesaria a las infundadas declaraciones efectuadas por la Diputada Carrió, desde Parresía podemos sostener sin hesitar que nuestra postura seguirá siendo la misma: los integrantes de la sociedad civil no debemos permitir que nos dividan para facilitarles el juego a los poderosos. Desde nuestro lugar, seguiremos sosteniendo los principios de la cultura del encuentro y del diálogo.

Si bien es necesario y pertinente aclarar las dudas, desde este espacio no buscamos ingresar en ningún juego de chicanas con ningún sector que intente agraviar con el solo objeto de alejar a la sociedad de la búsqueda de justicia.

Creemos que el bien común es el fin supremo hacia el que tienden todos los objetivos del hombre. Y así lo seguiremos sosteniendo, yendo hacia ese fin que nos llama todos los días y nos mueve a seguir adelante, luchando por una Argentina sin esclavos ni excluidos.
Desde Parresía consideramos que lo más acertado es seguir trabajando sin detenernos en pequeñeces que no suman en nada a la gente más necesitada. 

Por eso, seguimos invitando a todas las personas a particip
ar de nuestro espacio y a seguir fomentando la cultura del diálogo fructífero y abarcativo.